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Intel TSNC: Texturas hasta 18x más chicas sin perder calidad

¡Che, mirá esta posta que se mandó Intel! Imaginate jugar tus títulos favoritos con texturas de altísima calidad, pero que en tu disco rígido o SSD ocupen ¡hasta 18 veces menos! Sí, leíste bien: dieciocho veces. Ese es el bombazo que acaba de soltar Intel con su nueva tecnología Texture Set Neural Compression (TSNC), un avance que promete achicar los juegos a lo loco sin que vos notes la diferencia visual. La empresa publicó un video mostrando el poder de este algoritmo, y la verdad, sorprende. Estamos hablando de que casi no hay pérdida de calidad perceptible si lo comparás con los métodos de compresión actuales, que ya son la base de la industria.

¿De qué estamos hablando? ¡Texturas que ocupan casi nada!

Bueno, pongamos en contexto. Los juegos modernos son una bestialidad en cuanto a tamaño, ¿no? Tenés títulos de 100, 150, hasta 200 GB. Gran parte de ese peso viene de las texturas, esos archivos gigantes que le dan vida y detalle a cada objeto, personaje y entorno que ves en pantalla. Intel TSNC entra acá para ser el héroe silencioso. Usa inteligencia artificial, puntualmente redes neuronales, para comprimir esos paquetes de texturas de una forma re eficiente. Lo que hace es aprender a representar la información de la imagen de una manera mucho más compacta, conservando los detalles visuales clave. El resultado es que, para el ojo humano, la diferencia entre una textura original y una comprimida con TSNC es mínima o directamente imperceptible. Es como que ves una foto de alta resolución, pero el archivo pesa lo mismo que una miniatura. Una locura.

¿Cómo logra Intel esta magia?

La clave está en la compresión neural. En lugar de los métodos tradicionales que buscan patrones y eliminan redundancias de forma más ‘bruta’, el TSNC utiliza una red neuronal que fue entrenada con millones de texturas. Esta red aprende a ‘reconstruir’ la textura original a partir de una versión mucho más pequeña y optimizada. Pensalo así: en vez de guardar cada píxel de una pared de ladrillos, el sistema guarda una ‘receta’ súper eficiente para dibujar esa pared con todos sus detalles. Después, cuando el juego necesita esa textura, la IA la ‘descomprime’ en tiempo real. Esto no solo achica el tamaño del archivo, sino que, en teoría, también podría reducir la cantidad de memoria VRAM que tu placa de video necesita para cargar esas texturas, lo que es un golazo para placas con menos memoria o para quienes buscan un rendimiento extra.

¿Esto nos cambia la vida a los gamers?

¡Y cómo no! Para nosotros, los que jugamos, esto tiene un impacto directo y positivo. Primero, olvídate de descargas que tardan un día entero o de esos parches gigantes que te queman el plan de datos. Los juegos van a pesar menos, así de simple. Esto es especialmente relevante en países como Argentina o en otras partes de Latam, donde las conexiones de internet a veces no son las mejores o los planes de datos son caros. Un juego que pesa 50 GB en vez de 150 GB es una diferencia abismal. Además, con menos espacio ocupado, vas a poder tener más juegos instalados en tu SSD sin andar borrando cosas a cada rato (¡ese momento de angustia que todos vivimos!). Para los desarrolladores, esto es una bendición. Les permite usar texturas de calidad aún más alta sin preocuparse tanto por el peso final del juego, o al menos, mantener el estándar actual con un impacto mucho menor en el almacenamiento. Es una tecnología que, si se adopta masivamente, puede ser un antes y un después para la industria del gaming. Mi veredicto es que Intel metió un pleno con esto; es un avance que va a beneficiarnos a todos y tiene el potencial de llevar los gráficos a otro nivel sin penalizar el bolsillo ni la paciencia.

Fuente: Techpowerup.com

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